04 · La etiqueta

Un chaqué a medida no se lleva cada semana. Precisamente por eso, el día que se lleva tiene que caer como si se llevara siempre.

El chaqué es la prenda de etiqueta de día por excelencia, y también la que más se equivoca. Aquí está cuándo corresponde, cómo se compone y qué detalles separan uno bien cortado de uno alquilado a última hora.

Qué es un chaqué a medida

La Real Academia Española lo define como una prenda que, a partir de la cintura, se abre hacia atrás formando dos faldones. Se usa como traje de etiqueta con pantalón rayado.

Esa silueta es su razón de ser, y también su dificultad. Un chaqué a medida parte de un patrón trazado para tu cuerpo. Así, la curva del delantero y la caída de los faldones responden a tu altura y a tu postura. En una talla estándar, esa curva casi nunca cae donde debe.

Cuándo se lleva y cuándo no

El chaqué es etiqueta de día. Por tanto, corresponde a ceremonias que se celebran por la mañana o a primera hora de la tarde. Cuando la celebración empieza de noche, lo adecuado es el esmoquin.

En una boda, estos son los que lo llevan:

  • El novio, en una boda de día, si la ceremonia lo pide.
  • Los padrinos y los padres de los novios, casi siempre en consonancia con él.
  • Los invitados, solo cuando la invitación lo indica de forma expresa.
Un matiz honesto

Si el novio va de traje, nadie más debería ir de chaqué. La etiqueta se ordena desde el novio hacia fuera, nunca al revés. Conviene hablarlo entre las familias antes de encargar nada.

Las piezas, una a una

Un chaqué no es una chaqueta suelta, sino un conjunto. Cada pieza tiene una norma, y todas se deciden juntas.

PiezaLo clásicoDónde hay margen
Levita Negra o gris marengo, con un solo botón El tejido y el ancho de la solapa
Chaleco Gris perla o beige, recto o cruzado Color y tejido, en consonancia con la corbata
Pantalón Rayado en grises y negro, sin vuelta La intensidad de la raya
Camisa Blanca, con puño para gemelos El cuello y el tejido
Corbata De seda, en tonos sobrios El dibujo, sin estridencias
Zapato Negro, de cordones y liso Prácticamente ninguno

El tejido de un chaqué a medida pesa más de lo que parece, sobre todo en una boda de junio. Lo explicamos en detalle en la guía de tejidos para traje a medida.

La etiqueta no admite improvisación

Galerium Sastrería

Lo que decide el corte

Un chaqué a medida se juzga en cuatro puntos. Son los que se ven en todas las fotos y los que un alquiler casi nunca resuelve.

Los faldones

En un chaqué a medida, deben caer por detrás hasta la corva, la parte trasera de la rodilla. Si quedan cortos, el conjunto parece una chaqueta mal medida. Si quedan largos, el paso se vuelve torpe.

El botón y la curva

La levita se abrocha con un único botón a la altura de la cintura natural. Desde ahí, el delantero se abre en curva hacia atrás. Esa curva es lo más difícil de trazar y lo primero que delata un patrón ajeno.

El pantalón y el chaleco

El pantalón se sube a la cintura y se sujeta con tirantes, nunca con cinturón. Así, el chaleco cubre la pretina en todo momento, también al sentarse.

La manga

Debe dejar ver en torno a un centímetro de puño. Es un detalle mínimo, sin embargo es el que separa una prenda hecha para ti de una ajustada deprisa.

La construcción interior sigue las mismas reglas que cualquier traje de sastrería. Puedes ver la diferencia en nuestra guía sobre el traje bespoke, y conocer la tradición del oficio a través de la Savile Row Bespoke Association.

A medida o de alquiler

En España el chaqué se alquila mucho, y no siempre es mala idea. Aun así, un chaqué a medida compensa en situaciones concretas.

  • Compensa si eres el novio y quieres una prenda que te pertenezca, no una que ha pasado por otras bodas.
  • Tiene sentido si vas a apadrinar varias bodas en los próximos años.
  • Compensa si tu cuerpo se sale de las tallas y ningún alquiler te cae bien.
  • No compensa si es una única ocasión y el alquiler te sienta correctamente.

Además, el plazo manda. Un chaqué a medida sigue el mismo proceso que un traje de novio a medida.

  • El encuentro

    Hablamos de la ceremonia, la hora y el papel que tienes en ella. Con eso se decide el color de la levita y el chaleco.

  • El patrón

    Se toman las medidas y se traza el patrón, con especial cuidado en la curva del delantero y el largo de los faldones.

  • Las pruebas

    La levita se prueba a medio montar. Es el momento de ajustar la caída trasera, que no se puede corregir después.

  • La entrega

    Chaqué terminado, con tiempo para una última prueba antes del día. Conviene encargarlo con dos a cuatro meses de antelación.

Tu chaqué empieza en una conversación

Te contamos qué pide la ceremonia y cómo debe ser tu chaqué a medida para ella. Atención personal bajo cita previa, en el centro de Murcia.

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Preguntas frecuentes

¿Se puede llevar chaqué en una boda de tarde?

Sí, si la ceremonia empieza antes de que anochezca. Para una celebración que arranca de noche, lo correcto es el esmoquin.

¿Con cuánta antelación hay que encargar un chaqué a medida?

Entre dos y cuatro meses antes de la ceremonia. Ese margen permite hacer las pruebas con calma y sin prisas de última semana.

¿El chaqué se desabrocha al sentarse?

Se puede desabrochar al sentarse a la mesa. De pie, durante la ceremonia y en las fotos, se lleva siempre abrochado.

¿Deben ir iguales el novio y el padrino?

No es necesario. Lo habitual es que vayan en consonancia y que el novio se distinga por el chaleco o la corbata.

¿Puedo usar el chaqué en otras bodas?

Sí, y es uno de los argumentos para hacerlo a medida. Cambiando chaleco y corbata, la misma levita sirve para varias ocasiones.